viernes, 27 de mayo de 2011

El enano tenaz

Uruguay se puede analizar como un ser humano. Tanto así que es posible imaginárselo haciendo un examen psicosocial  para sacar algunas conclusiones sobre su personalidad.

Supongamos que quiere conseguir un puesto de cadete en el Fondo Monetario Internacional y que, para conseguirlo, debe aprobar una prueba psicolaboral que se basa en el test Rorscharch: el famoso método de las figuras simétricas de tinta china en las que todo el mundo ve, siempre, mariposas.

Se trata de imágenes ambiguas que pueden significar muchas cosas. Cada una de ellas evalúa algo en particular.

En una de las imágenes, Uruguay verá a una mujer con alas y sin cabeza, cuando, en realidad, la contestación para denotar cordura hubiera sido: mariposa, polilla o, en su defecto, un murciélago. Con esa contestación, Uruguay dejará de manifiesto su alto grado de paranoia, que proviene de su gran complejo de enano.  

Con la siguiente, Uruguay acertará. Responderá que ve a un hombre desde abajo. Con esa se trata de analizar cómo es la relación con el padre.  Lo anormal sería verlo como un monstruo, un gorila o un pie grande, pero eso implica cierto miedo hacia la figura paterna. No pasa eso con el padre de la patria: Artigas. Uruguay lo mira desde abajo cada vez que pasa por la Plaza Independencia. Y a veces no lo advierte por encima del pedestal de diez metros que le impide, al prócer, acercarse a los bares de la peatonal Sarandí.

Después, en la tercera, contestará que ve a dos personas peleando, cuando la respuesta acertada hubiera sido una explosión. Eso dejará de manifiesto las dificultades para integrarse. Las relaciones con sus vecinos siempre fueron problemáticas, se pelean por La Cumparsita, el Maracaná y el dulce de leche.   Uruguay se siente tan pequeñito en esta región que no para de hacer plantas de celulosa para hacerse notar. Los inventos del sun y del marcapasos fracasaron.  

En otra de las láminas, Uruguay verá una bruja. Esa respuesta será desatinada para referirse a la progenitora, a la Madre Patria que le quitó las joyas y de paso le robó uno de los mejores negocios de la historia: el tabaco. Pero igual esa imagen dependería del momento, porque seguro en 2002 la hubiera visto como una especie de hada madrina.

Uruguay no conseguiría ese puesto de cadete del FMI, pero al menos haría el intento y se presentaría en el concurso, del cual saldría con un pase libre al psiquiatra.



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